La Justicia de Tucumán condenó este viernes a una mujer de 30 años por robar de manera sistemática dinero en moneda extranjera del domicilio donde trabajaba, luego de que cámaras ocultas la filmaran mientras sustraía los ahorros, en una causa resuelta mediante juicio abreviado.
Según la investigación de la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos II, a cargo de la fiscal Susana Elena Cordisco, los robos comenzaron en agosto. La imputada aprovechó la confianza de la familia y su acceso diario a la vivienda para llevarse 26.130 dólares y 2.800 euros de un mueble que no presentaba signos de violencia.
Ante la desaparición reiterada del dinero, los damnificados instalaron cámaras ocultas dentro de la casa. Las grabaciones fueron clave: en ellas se ve a la empleada manipulando el mueble y retirando el efectivo con una llave, lo que permitió identificarla con claridad.
La investigación, coordinada por el auxiliar de fiscal Miguel Fernández, incluyó un allanamiento en la vivienda de la acusada. Allí se secuestró parte del dinero robado y un teléfono celular de alta gama, adquirido en fechas coincidentes con los hechos.
Frente a las pruebas, la mujer admitió su culpabilidad. El Colegio de Jueces la condenó a tres años de prisión de ejecución condicional por hurto calificado por el uso de llave verdadera sustraída.
Como parte del acuerdo, deberá pagar cinco millones de pesos a las víctimas en concepto de reparación, entregar definitivamente el teléfono secuestrado y cumplir reglas de conducta, entre ellas la prohibición de acercamiento a los damnificados.
La sentencia quedó firme y cerró un caso que puso en evidencia la importancia de las pruebas tecnológicas en delitos cometidos en ámbitos de confianza.




