En la tercera semana de diciembre, en Argentina, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una baja del 0,3%, según un informe de la consultora LCG, en un contexto de alta demanda por las fiestas de fin de año. La caída se explicó principalmente por bajas en panificados y bebidas, que compensaron leves subas en otros rubros, y se dio tras dos semanas consecutivas de aumentos, lo que sorprendió al mercado y al Gobierno.
El dato llega en un momento clave para el Ministerio de Economía, ya que el comportamiento de los alimentos en diciembre será decisivo para la inflación mensual que se conocerá en enero. En noviembre, el Indec informó una inflación general del 2,5%, con cuatro meses seguidos de subas.
Según LCG, el retroceso semanal se debió a una baja del 0,5% en panificados y bebidas, mientras que lácteos mostraron un leve aumento del 0,1%. Sin embargo, el acumulado del mes presenta contrastes: las carnes explican el 74% de la inflación mensual del rubro, con un alza del 6,7%; frutas subieron 2,8%; bebidas e infusiones, 2,1%; y lácteos y huevos acumulan una deflación del -0,7%.
Por su parte, la consultora Analytica fue más cauta: midió una suba semanal del 0,9% en el Gran Buenos Aires y proyectó una inflación general del 2,5% para diciembre, similar a noviembre. En su relevamiento, frutas aumentaron 7,3% en las últimas cuatro semanas, mientras que verduras bajaron 1,8%.
En el plano político, el presidente Javier Milei reiteró su optimismo y sostuvo que la inflación podría “empezar con cero” hacia mediados de 2026, atribuyendo los movimientos actuales a rezagos monetarios. Además, el Gobierno observa estos datos porque, desde el 1 de enero, el esquema de bandas cambiarias se ajustará según la inflación, con un 2,5% ya confirmado para el primer mes del año. El mercado sigue atento a si la baja en alimentos logra consolidarse como una tendencia.




