La compra de 12 hipermercados de Grupo Libertad por parte de La Anónima comenzó a generar un fuerte impacto en el país, con posibles despidos de hasta 100 trabajadores en el área administrativa. La operación, anunciada recientemente, se desarrolla en distintas provincias como Córdoba, Tucumán y Rosario, y aunque garantiza la continuidad de más de 1.600 empleados en las sucursales, deja en incertidumbre a quienes cumplen funciones administrativas, en un contexto de crisis en el sector supermercadista.
Según trascendió, los recortes se concentrarán en tareas como contabilidad, manejo de personal y relación con proveedores, ya que La Anónima ya cuenta con su propia estructura para esas funciones. Fuentes del sector indicaron que entre 80 y 100 empleados podrían ser desvinculados durante el proceso de transición, que se extenderá hasta el 31 de mayo.
Desde la empresa aseguraron que los trabajadores de los hipermercados serán transferidos y conservarán sus puestos, pero reconocieron que el ajuste responde a una reorganización interna para mejorar la eficiencia operativa.
La situación se da en un contexto complicado para el rubro. Desde La Anónima admitieron que el negocio de los supermercados atraviesa una fuerte caída de rentabilidad, con una baja del 4,2% en ventas y un aumento significativo en pérdidas por incobrabilidad.
Por su parte, Grupo Libertad también enfrenta dificultades, con cierres, recortes de personal y caída del consumo en varias provincias. La venta de los hipermercados forma parte de su estrategia para enfocarse en el negocio inmobiliario.
El movimiento empresarial marca un cambio importante en el mapa comercial argentino, pero también deja una señal de alerta: detrás de la operación, crece la preocupación por los despidos, la crisis del consumo y la inestabilidad laboral en el sector.





