El toxicólogo Alfredo Córdoba alertó sobre los riesgos del consumo de drogas sintéticas en Tucumán, luego del reciente secuestro de éxtasis, tusi, ketamina y otras sustancias, y advirtió que estos compuestos, usados principalmente en boliches, fiestas electrónicas y entornos nocturnos, pueden provocar cuadros graves como arritmias, infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal, depresión, ataques de pánico y hasta conductas suicidas.
El especialista explicó que estas sustancias también son conocidas como drogas de diseño, drogas emergentes o de uso recreativo, y remarcó que muchas veces combinan distintos componentes químicos, lo que vuelve sus efectos difíciles de prever.
“Estamos un poco desorientados con este descubrimiento. Se amplía un menú de nombres que muchos adultos conocemos poco y nada”, señaló Córdoba, al referirse al avance de sustancias como el éxtasis, el tusi y la ketamina.
Según explicó, estas drogas surgieron como una forma de evadir restricciones legales. El problema, advirtió, es que suelen ser mezclas de varias sustancias, por lo que su acción y su toxicidad pueden cambiar según cada dosis.
En el caso del tusi, conocido también como “cocaína rosa”, el toxicólogo indicó que puede contener anfetaminas, ketamina, cafeína, MDMA y otros compuestos. Esa composición variable aumenta el peligro, porque los consumidores muchas veces no saben qué están ingiriendo.
Córdoba señaló que estas sustancias circulan principalmente en ambientes de alta estimulación, como boliches, festivales y fiestas electrónicas, donde se combinan música intensa, luces y consumo de alcohol.
Entre los efectos inmediatos, mencionó una fuerte estimulación y una sensación de “empatía aumentada”, que puede facilitar la socialización. Sin embargo, alertó que también pueden provocar hipertermia, es decir, aumento peligroso de la temperatura corporal, y deshidratación severa.
“Por eso en muchos lugares se ofrece agua: no es por una cuestión de bienestar, sino por los efectos que provocan estas sustancias”, explicó.
A nivel físico, el especialista advirtió que los riesgos pueden ser muy graves. Entre ellos mencionó arritmias, infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal por daño muscular.
También remarcó que las consecuencias no terminan cuando pasa el efecto de la droga. A mediano y largo plazo, pueden aparecer depresión, trastornos de ansiedad, ataques de pánico e incluso conductas suicidas.
Otro punto de preocupación es el consumo combinado con alcohol u otras drogas. Córdoba señaló que muchos jóvenes llegan a estos eventos ya alcoholizados, lo que genera interacciones químicas peligrosas dentro del organismo.
El toxicólogo también apuntó contra la desinformación. Según dijo, existe una falsa idea de que el consumo ocasional o social no genera consecuencias. “Pero estas sustancias pueden producir adicción y daños irreversibles”, sostuvo.
Además, advirtió que en personas con problemas cardíacos o psiquiátricos, los efectos pueden ser mucho más graves. Incluso podrían desencadenar trastornos mentales como el síndrome bipolar.
Córdoba recordó que el fenómeno no es nuevo en el país y mencionó la Tragedia de Costa Salguero, donde murieron varios jóvenes tras consumir drogas sintéticas en una fiesta electrónica.
“Esto ya está instalado desde hace años, pero ahora vemos un crecimiento preocupante”, señaló.
El especialista también advirtió sobre la forma en que estas drogas se venden. Muchas veces se presentan con diseños atractivos, colores llamativos o nombres que generan una falsa sensación de inocuidad. Además, hoy pueden conseguirse a través de redes sociales o internet.
Frente a este escenario, Córdoba pidió reforzar la prevención, la información y la preparación del sistema de salud. También destacó la importancia de conocer qué contienen estas sustancias para poder emitir alertas y reducir daños.
Finalmente, remarcó que el consumo de drogas sintéticas responde a múltiples causas, entre ellas factores personales, sociales y de mercado. Por eso, sostuvo que el abordaje debe ser integral y no limitarse solo a la persecución del delito.





