Romina Vanesa Sanavria fue acusada por la Fiscalía de Tucumán de cometer 14 maniobras de estafa y suplantación de identidad entre enero y mayo de 2026, luego de haberse quedado con un DNI y una tarjeta bancaria que una mujer perdió en la vía pública, y utilizarlos para sacar créditos, vaciar cuentas, hacer compras millonarias, falsificar firmas y generar deudas a nombre de la víctima.
La causa es investigada por la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad I, a cargo de Diego Alejo López Ávila.
Durante la audiencia, la Fiscalía estuvo representada por el auxiliar de fiscal Rogelio Rodríguez del Busto, quien pidió ampliar la acusación con dos nuevos hechos y prorrogar por 60 días la prisión preventiva de la imputada.
El juez hizo lugar a ambos pedidos, por lo que Sanavria continuará detenida mientras avanza la investigación.
Según la acusación, todo comenzó el 26 de enero de 2026, cuando la víctima caminaba por la zona de Junín y El Bajo, en San Miguel de Tucumán, y perdió un portadocumentos con su DNI y una tarjeta bancaria.
Lejos de devolverlos o informar a las autoridades, la imputada se habría quedado con esos elementos y los habría utilizado para iniciar una larga cadena de fraudes.
Entre el 27 de enero y el 10 de febrero, habría realizado compras presenciales en distintos comercios por $3.234.659,08 y operaciones virtuales por otros $2.200.000.
Luego, la maniobra escaló.
El 24 de febrero, la acusada habría obtenido de manera ilegítima recibos de sueldo de la víctima desde la plataforma estatal DIGITUC y, con esa documentación, consiguió un préstamo personal por $2.646.000.
Al día siguiente, el 25 de febrero, habría repetido el procedimiento y obtenido otro crédito por $1.985.413,92.
La investigación también determinó que el 8 de marzo consiguió de forma fraudulenta una tarjeta de crédito, usando datos personales de la damnificada, pero vinculando teléfonos y medios de contacto bajo su propio control.
Después de retirar personalmente el plástico, habría realizado entre el 13 y el 19 de marzo compras por $1.217.038,92 en comercios de San Miguel de Tucumán.
Ese mismo mes, también habría obtenido un crédito destinado a la compra de bienes electrónicos, generando una deuda de $2.735.000.
Durante abril, las maniobras continuaron.
El 1 de abril, según la Fiscalía, Sanavria obtuvo otra cuenta de crédito presentando el DNI original de la víctima y diez recibos de sueldo descargados ilegalmente de DIGITUC.
Luego, entre el 10 y el 30 de abril, habría hecho nuevas compras presenciales mediante terminales Posnet por $1.193.242,91.
Uno de los episodios más graves ocurrió el 8 de abril, cuando la acusada se presentó en una sucursal bancaria ubicada en avenida Alem y Las Piedras.
Allí, siempre de acuerdo con la investigación, logró engañar al personal de cajas y extrajo $2.084.300 directamente desde la cuenta bancaria de la víctima.
Más adelante, el 17 de abril, Sanavria se habría presentado en un comercio ubicado sobre calle Muñecas al 100, donde exhibió el DNI de la damnificada, simuló ser ella y obtuvo un crédito por $2.761.920.
Para concretar esa operación, habría falsificado de puño y letra la firma de la víctima en pagarés y documentación contractual.
Otro hecho incorporado a la acusación ocurrió el 2 de abril, cuando la imputada se habría comunicado por WhatsApp con un asesor comercial de una empresa de créditos ubicada en calle Catamarca al 200.
Según la Fiscalía, se hizo pasar nuevamente por la víctima y obtuvo la aprobación de un préstamo por $2.980.000, que nunca fue pagado y terminó afectando el historial financiero de la damnificada.
El 29 de abril, la acusada habría vuelto a presentarse en un comercio de la capital, donde falsificó otra vez la firma de la víctima y consiguió un crédito personal bajo la modalidad de descuento por planilla.
Con esa operación retiró productos tecnológicos valuados en $2.639.141.
El último hecho antes de ser descubierta ocurrió el 5 de mayo, cuando habría obtenido otro crédito personal por $200.900 con la misma modalidad.
Finalmente, el 8 de mayo de 2026, Sanavria regresó a la sucursal bancaria de avenida Alem y Las Piedras con la intención de repetir la maniobra.
En esa oportunidad logró retirar $100.000, pero fue reconocida por un empleado de seguridad que recordaba una operación similar realizada semanas antes.
El personal del banco advirtió que las firmas y los datos biométricos no coincidían con los de la verdadera titular de la cuenta.
Tras dar aviso a la Policía, la mujer fue aprehendida en el lugar, poniendo fin a una serie de maniobras que, según la investigación, generaron pérdidas millonarias y dejaron a la víctima con graves problemas financieros.
Con la ampliación de la causa, Sanavria enfrenta imputaciones por apropiación de cosa perdida, defraudación mediante el uso de tarjeta, estafa, uso de documento ajeno, falsificación de instrumento privado y suplantación de identidad, entre otros delitos.





