Alerta por el “Súper Niño” en Tucumán: tormentas intensas e inundaciones

Publicado el: 13 octubre, 2026

Tucumán podría atravesar entre octubre y marzo una temporada marcada por tormentas muy intensas en períodos cortos, capaces de provocar anegamientos e inundaciones aunque el total de lluvia no supere los registros históricos. La advertencia fue realizada por el ingeniero Leandro Díaz, director del Laboratorio de Construcciones Hidráulicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la UNT, quien explicó que el riesgo aumenta por la combinación de fenómenos climáticos intensos, el crecimiento urbano y la ocupación de antiguos cauces y espacios naturales por donde históricamente circulaba el agua.

Según Díaz, el principal cambio no pasa necesariamente por que llueva más durante todo el verano, sino porque los episodios extremos aparecen con mayor frecuencia y pueden descargar grandes cantidades de agua en poco tiempo. El especialista relacionó este escenario con las condiciones de El Niño, el calentamiento de la atmósfera y las características geográficas de Tucumán, donde las montañas frenan los vientos húmedos y pueden favorecer lluvias muy fuertes, especialmente en zonas de piedemonte.

El problema se agrava cuando esa cantidad de agua supera la capacidad de los sistemas de desagüe. En San Miguel de Tucumán, el agua circula por calles, cunetas, bocas de tormenta y canales como Cintura Norte y Cintura Sur, pero durante precipitaciones muy intensas la infraestructura puede quedar sobrepasada y aparecer los anegamientos. A esto se suman las inundaciones provocadas por el desborde de ríos, dos fenómenos que en localidades como La Madrid incluso pueden ocurrir al mismo tiempo.

Díaz también puso el foco en el crecimiento de las ciudades. Explicó que con los años se construyeron barrios y viviendas sobre antiguos recorridos del agua, paleocauces y sectores naturalmente inundables, mientras el pavimento y las edificaciones redujeron la cantidad de suelo capaz de absorber las lluvias. “Estos cauces tienen una tendencia a volver por sus viejos lugares y hoy están ocupados”, señaló. Incluso advirtió sobre la existencia de viviendas dentro del cauce mayor del río Salí y construcciones en zonas que deberían mantenerse libres.

Frente a este panorama, el especialista sostuvo que no alcanza con limpiar canales solamente cuando se acerca la temporada de tormentas. Propuso establecer un mantenimiento permanente de cauces y desagües, crear una partida presupuestaria específica y contar con un organismo que pueda coordinar la planificación hídrica de toda la provincia. También planteó elaborar mapas de riesgo, limitar nuevas construcciones en sectores inundables y exigir medidas para que las urbanizaciones no descarguen más agua hacia barrios ubicados aguas abajo.

Para Díaz, ninguna obra puede eliminar por completo el riesgo de inundación, pero sí es posible reducir la altura del agua y el tiempo que permanece acumulada si se combinan obras hidráulicas, mantenimiento, planificación urbana y controles sobre las nuevas construcciones. El desafío para Tucumán, sostuvo, no pasa solamente por construir más canales, sino también por evitar que las ciudades sigan avanzando sobre los lugares por donde naturalmente necesita escurrir el agua.

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