Un niño de 10 años de Fiambalá, Catamarca, murió tras contraer una meningoencefalitis amebiana primaria provocada por Naegleria fowleri, conocida popularmente como la “ameba comecerebros”. El diagnóstico fue confirmado por el Instituto Nacional ANLIS-Malbrán y el Ministerio de Salud provincial informó que se trata de un caso aislado y extremadamente infrecuente. Mientras se intenta establecer dónde estuvo expuesto el menor, las Termas de Fiambalá permanecen cerradas de manera preventiva y se analizan muestras de agua y superficies. Hasta este jueves 22 de octubre, no estaba confirmado que el contagio se hubiera producido en el complejo termal.
La Naegleria fowleri es una ameba microscópica que puede encontrarse naturalmente en agua dulce templada o caliente, como lagos, ríos, estanques y aguas termales. También puede aparecer en lugares recreativos con agua que tengan una desinfección deficiente. La infección ocurre cuando agua contaminada entra por la nariz y el microorganismo llega hasta el cerebro.
Un dato importante es que no se contagia por beber agua ni se transmite entre personas. Por ese motivo, familiares, convivientes o profesionales de la salud que estuvieron en contacto con el niño no corren riesgo simplemente por haber estado cerca de él. La enfermedad es extremadamente rara, aunque cuando se desarrolla puede avanzar con mucha rapidez.
Los primeros síntomas pueden aparecer entre uno y 12 días después de la exposición. Entre los signos iniciales se encuentran fiebre, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Posteriormente pueden aparecer rigidez en el cuello, desorientación, confusión, convulsiones y otros síntomas neurológicos. Ante un cuadro de este tipo después de haber estado en agua dulce cálida, las autoridades sanitarias recomiendan consultar de inmediato e informar ese antecedente al médico.
En Catamarca, los equipos sanitarios intentan reconstruir los lugares que el niño visitó antes de comenzar con los síntomas. Las autoridades tomaron muestras en distintos sectores y las enviaron para su análisis, mientras que el cierre de las Termas de Fiambalá fue dispuesto como una medida preventiva. La clausura, remarcaron, no significa que allí se haya encontrado la ameba ni que ese lugar haya sido confirmado como origen de la infección.
Para reducir el riesgo, los especialistas aconsejan evitar que el agua dulce cálida ingrese por la nariz durante actividades como nadar, zambullirse o bucear. También pueden utilizarse pinzas nasales, evitar remover sedimentos en zonas poco profundas y mantener la cabeza fuera del agua en fuentes termales cuando sea posible. Para realizar lavados nasales se debe usar únicamente agua destilada, estéril o previamente hervida y enfriada.
La investigación continúa y las autoridades esperan los resultados de laboratorio para establecer si es posible determinar el lugar donde ocurrió la exposición. Por ahora, Salud de Catamarca insiste en que se trata de un episodio excepcional y que no existe evidencia que permita atribuir el caso específicamente a las Termas de Fiambalá.





