Tucumán confirmó su primer caso de fiebre chikungunya en más de tres años en la ciudad de Yerba Buena, mientras que otros dos pacientes con síntomas compatibles permanecen en estudio en Yerba Buena y Lules. Las autoridades sanitarias detectaron el caso luego de que un paciente presentara fiebre, dolor corporal y fuertes dolores articulares tras un viaje dentro del país, por lo que se realizaron análisis médicos que confirmaron la enfermedad y se activaron operativos de control para evitar la propagación del virus.
El paciente había regresado de un viaje a Miramar y Rosario cuando comenzó a presentar síntomas. En un primer momento se sospechó que podía tratarse de dengue, pero los estudios descartaron esa enfermedad y confirmaron anticuerpos positivos para chikungunya.
Tras el diagnóstico, equipos de salud realizaron operativos de bloqueo epidemiológico en varias manzanas de Yerba Buena, donde vive el paciente, para controlar la presencia del mosquito transmisor. También se intensificaron las tareas de vigilancia en Lules, donde se investigan dos casos probables.
Desde el sistema sanitario provincial informaron que los tres pacientes —uno confirmado y dos en estudio— se encuentran fuera de peligro y bajo seguimiento médico. Sin embargo, la situación genera preocupación debido al contexto regional de circulación del virus.
La directora de Epidemiología del Siprosa, Romina Cuezzo, explicó que el escenario es complejo porque en Salta ya se confirmaron alrededor de 30 casos con circulación local del virus en zonas cercanas a Bolivia. Además, países como Bolivia y Brasil también registran numerosos contagios.
Por su parte, el director general de Salud Ambiental, Leandro Barrionuevo, advirtió que se mantiene una vigilancia especial sobre personas que viajaron recientemente a eventos masivos en la región, como carnavales o festivales.
La chikungunya es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, el mismo que propaga el dengue. Los síntomas suelen aparecer entre tres y siete días después de la picadura e incluyen fiebre alta y dolores articulares intensos que pueden limitar la movilidad.
Aunque la enfermedad rara vez provoca complicaciones graves, el dolor articular puede ser muy fuerte y, en algunos casos, durar varios meses. No existe un tratamiento específico, por lo que la atención médica se basa en aliviar los síntomas con reposo, hidratación y medicamentos para la fiebre.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias recomendaron reforzar las medidas de prevención, como eliminar recipientes que acumulen agua, limpiar patios y usar repelente, para reducir la presencia del mosquito y evitar nuevos contagios.





