Un derrame de salmuera ocurrido el 25 de marzo en Fiambalá, Catamarca, generó fuerte preocupación luego de que un camión de la empresa Zijin-Liex volcara el líquido cerca de viviendas y alcanzara el río Chaschuil, una fuente clave para pobladores y animales; el hecho derivó en una multa millonaria y reavivó el conflicto por el impacto ambiental de la minería de litio en la zona.
El incidente ocurrió durante la madrugada, cuando el vehículo que transportaba salmuera desde el proyecto Tres Quebradas perdió el control a pocos metros de un puesto rural habitado. Al día siguiente, vecinos advirtieron que el líquido había llegado al río, lo que encendió la alarma por una posible contaminación del agua .
Según testimonios locales, este sería el tercer derrame en siete meses, lo que incrementó la desconfianza hacia la actividad minera en una región considerada ambientalmente sensible, ya que forma parte de humedales altoandinos .
Tras el hecho, el Ministerio de Minería de Catamarca confirmó la responsabilidad de la empresa y aplicó una multa de $254,1 millones, además de un apercibimiento formal. El informe oficial detectó fallas graves, como exceso de velocidad, falta de medidas preventivas, problemas en la capacitación del personal y deficiencias en el manejo de sustancias peligrosas .
Aunque las autoridades señalaron que el impacto ambiental fue “acotado y reversible” tras tareas de remediación, los vecinos y organizaciones sociales sostienen lo contrario. Denuncian que no hay controles suficientes y advierten por los riesgos de operar en una zona con escasez de agua.
El proyecto minero, impulsado por capitales chinos, produce litio, un recurso clave para baterías eléctricas, y tiene planes de expansión que triplicarían su capacidad. Sin embargo, ese crecimiento genera temor en las comunidades, que cuestionan la falta de consulta y alertan sobre posibles efectos en la salud y el ambiente.





