Una mujer de 79 años, identificada como Blanca Susana Argatt, está siendo investigada por la muerte de su esposo, Manuel Hipólito Rodríguez, de 76 años, ocurrida durante la madrugada de este lunes en una vivienda de pasaje Primera Junta al 1.000, en Villa Alem, San Miguel de Tucumán. Según la investigación, la mujer habría disparado dos veces contra el hombre dentro de la casa que compartían, mientras la Justicia analiza una presunta historia de violencia de género, maltrato, control y aislamiento que se habría extendido durante años.
El caso conmocionó al barrio luego de que los propios hijos del matrimonio declararan ante la Policía que su madre habría sufrido violencia durante mucho tiempo.
Una vecina resumió la situación con una frase fuerte: “Desde hace años vivía un infierno”.
El hecho ocurrió después de las 2 de la madrugada, cuando Argatt llamó a uno de sus hijos, que vive cerca, y le pidió que fuera a ayudarla.
Cuando el hombre llegó a la vivienda, su madre le habría dicho: “Ya está. Muerto el perro, se acabó la rabia”.
Luego, el hijo ingresó a la habitación donde dormía habitualmente Rodríguez y encontró a su padre sin vida.
La Policía fue alertada de inmediato y, al llegar al lugar, constató que el hombre ya no presentaba signos vitales.
La investigación quedó a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II, encabezada por el fiscal Carlos Sale, con intervención del auxiliar Miguel Fernández, la investigadora Sofía Sierra y el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales.
En un primer momento se informó que Rodríguez había recibido un disparo en la cabeza. Sin embargo, las pericias posteriores determinaron que presentaba dos heridas de arma de fuego: una en la cabeza y otra en el pecho.
Según la hipótesis inicial, Argatt habría utilizado un revólver cuyo calibre todavía no fue precisado. El arma fue encontrada en el suelo de la escena y quedó secuestrada para los estudios balísticos.
Los tres hijos de la pareja dijeron que desconocían que sus padres tuvieran un arma de fuego. Por eso, los investigadores buscan determinar cómo llegó el revólver a manos de la mujer.
Otra de las líneas de investigación apunta a establecer si Rodríguez estaba dormido al momento del ataque y si pudo haber ingerido algún medicamento que le provocara un sueño profundo.
Para aclarar ese punto, el fiscal ordenó estudios toxicológicos y forenses.
Hasta ahora, no se pudo determinar con exactitud qué ocurrió dentro de la vivienda antes de los disparos. La Justicia deberá establecer si hubo una discusión, una amenaza o algún otro hecho que haya desencadenado el ataque.
Mientras avanzaban las pericias, los hijos del matrimonio declararon que su madre habría sido víctima de violencia física y violencia psicológica durante años.
También surgieron testimonios de vecinos que hablaban de una relación marcada por el control. Según esos relatos, Rodríguez no le habría permitido a su esposa ver a sus hijas en distintas oportunidades.
Uno de los episodios más dolorosos mencionados en la investigación señala que el hombre no le habría permitido acompañar ni despedirse de una hija que atravesaba una enfermedad terminal.
Para los investigadores, ese antecedente podría ser clave para reconstruir el contexto familiar y determinar si existía una situación prolongada de sometimiento.
Pese a la gravedad del hecho, el fiscal no ordenó formalmente la aprehensión de Argatt. La mujer fue trasladada en un primer momento a la Comisaría Segunda, pero luego quedó alojada en la casa de una de sus hijas.
Para tomar esa decisión, se tuvo en cuenta su edad, las características del caso y los testimonios sobre la violencia que habría sufrido.
Desde el punto de vista penal, el hecho podría ser investigado inicialmente como homicidio agravado por el vínculo, aunque la calificación legal todavía no está cerrada y podría cambiar con el avance de la causa.
La Justicia deberá analizar si los presuntos antecedentes de violencia pueden influir en la responsabilidad penal de la mujer, funcionar como atenuantes o incluso ser evaluados dentro de una posible legítima defensa.
El caso también será investigado con perspectiva de género, lo que implica analizar no solo el momento del crimen, sino todo el contexto previo de la relación.
La muerte de Rodríguez es el homicidio número 29 registrado en Tucumán en lo que va del año. Según las estadísticas difundidas, la violencia intrafamiliar aparece como uno de los principales móviles.





