Gendarmería Nacional secuestró aproximadamente 470 kilos de cocaína durante un control de rutina realizado sobre la Ruta Nacional 157, a la altura de Río Seco, en Tucumán, donde una camioneta Toyota Hilux trasladaba la droga desde Famaillá hacia Atahona, en un operativo que terminó con un detenido y que se convirtió en el segundo mayor decomiso de cocaína en la historia de la provincia.
El procedimiento se realizó en el marco de los controles habituales del Operativo Lapacho, sin que existiera una investigación previa ni tareas de inteligencia específicas.
Según la información preliminar, la droga era transportada en la caja de una Toyota Hilux y estaba prácticamente a simple vista. Ese detalle llamó la atención de los investigadores por el volumen del cargamento y por la falta de ocultamiento.
El vehículo había salido de Famaillá y se dirigía hacia Atahona, en el sur tucumano, cuando fue interceptado por personal de Gendarmería Nacional sobre la Ruta Nacional 157, en la zona de Río Seco.
El cargamento secuestrado ronda los 470 kilos de cocaína, una cifra que ubica al procedimiento entre los más importantes registrados en Tucumán. Solo fue superado por el decomiso de casi 500 kilos realizado en 2023 en Burruyacu.
Las autoridades confirmaron que hay un detenido, mientras la investigación busca determinar quiénes están detrás del traslado y cuál era el destino final de la droga.
Uno de los datos más preocupantes es que, según los investigadores, el cargamento habría ingresado a la provincia mediante un vuelo ilegal, una modalidad que viene siendo advertida por fiscales federales en los últimos meses.
En ese contexto, el oeste tucumano aparece bajo la lupa como una posible zona de descarga y acopio de droga, dentro de un corrimiento de las rutas del narcotráfico hacia el NOA.
También trascendió que el cargamento tendría vínculos con personas con antecedentes en Famaillá, lo que refuerza las sospechas sobre el posible rol de esa ciudad como centro logístico en este tipo de maniobras.
El valor económico de la droga incautada también impactó a los investigadores. Si bien en el mercado local representaría una suma millonaria, si el cargamento llegaba a Buenos Aires, su cotización podía trepar hasta los U$S5 millones.
El caso encendió fuertes señales de alerta porque el hallazgo se produjo en un control de rutina. Para los investigadores, ese punto muestra la magnitud del movimiento de droga en la región y la posibilidad de que organizaciones criminales estén operando con cierta facilidad en rutas estratégicas de la provincia.





