El gobernador Osvaldo Jaldo firmó un decreto para reforzar la seguridad en las escuelas de Tucumán, luego de que se detectaran amenazas de tiroteo en el Colegio San Francisco y el Instituto Guillermina, en la capital; la medida establece protocolos más estrictos, mayor presencia policial y posibles sanciones severas, incluso el traslado de los responsables al Instituto Cura Brochero, con intervención de la Justicia.
La decisión se tomó tras la aparición de mensajes intimidatorios que generaron alarma en la comunidad educativa. Ante esta situación, intervino la Policía, actuó la Fiscalía y se desplegaron medidas preventivas durante el ingreso de los alumnos.
El decreto fija acciones concretas: la activación inmediata de protocolos, la presencia de efectivos en los accesos, la coordinación entre Educación, Seguridad y Justicia, y controles internos dentro de las instituciones. Además, se establece la identificación y sanción de los responsables, incluso si son menores de edad.
Uno de los puntos más fuertes de la medida es la posibilidad de que quienes realicen amenazas sean derivados al Instituto de Rehabilitación Cura Brochero, una decisión que quedará sujeta a lo que disponga la autoridad judicial.
También se prevé la intervención de equipos interdisciplinarios, con asistencia psicológica y social, para abordar estas conductas dentro del ámbito escolar.
El jefe de Policía, Joaquín Girvau, confirmó que la investigación ya está en marcha y aseguró que se avanzará “hasta las últimas consecuencias” para identificar a los responsables.
A pesar de la tensión, las clases continuaron con normalidad en los colegios afectados, aunque con controles preventivos y presencia policial, y no se encontraron armas ni indicios de un peligro concreto.





