El gobernador Osvaldo Jaldo encabezó este jueves 24 de septiembre el homenaje cívico-militar, la procesión y la misa central en honor a Nuestra Señora de la Merced, la Virgen Generala, en San Miguel de Tucumán. La celebración reunió a autoridades provinciales, municipales, judiciales, religiosas y de las fuerzas de seguridad, además de una gran cantidad de fieles, y tuvo como eje un mensaje de unidad, trabajo y acompañamiento a quienes atraviesan situaciones difíciles.
Las actividades comenzaron con el acto cívico-militar realizado en Plaza Belgrano.
Luego, Jaldo encabezó la procesión con la imagen de la Virgen hacia el centro de la Capital, donde finalmente se celebró la misa central en Plaza Independencia, frente a la Catedral.
El gobernador estuvo acompañado por su esposa, Ana María Grillo; el vicegobernador Miguel Acevedo; la intendenta Rossana Chahla; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Daniel Leiva; el arzobispo Carlos Sánchez y otras autoridades provinciales.
Al finalizar la misa, Jaldo destacó la participación de la comunidad y definió la jornada como una celebración especial para los tucumanos.
“Hoy ha sido un día y una tarde de mucha alegría para el pueblo tucumano”, afirmó.
El mandatario también pidió la protección de la Virgen para Tucumán y el país.
“No hay duda de que en estos momentos difíciles necesitamos que la Virgen nos acompañe y nos bendiga”, expresó.
Jaldo vinculó el mensaje religioso con la situación social y económica.
“Pidámosle a la Virgen trabajo, unión y que dejemos los egoísmos de lado”, sostuvo.
Además, planteó como prioridades la lucha contra la pobreza y la creación de empleo.
“La primera batalla es contra la pobreza”, afirmó, y luego agregó que la segunda debe ser “conseguir más empleo genuino” y lograr que los ingresos permitan vivir con dignidad.
Según Jaldo, esos objetivos requieren coordinación entre los distintos niveles del Estado.
“Es una lucha grande que debemos dar entre todos, sin diferencias políticas ni personales: Gobierno nacional y gobiernos provinciales trabajando juntos”, señaló.
El gobernador también recordó el papel histórico de Manuel Belgrano y Bernabé Aráoz durante la Batalla de Tucumán y destacó la importancia de la provincia en la historia argentina.
Por su parte, la intendenta Rossana Chahla resaltó el carácter comunitario de la celebración.
“Vivimos una celebración de profunda emoción en honor a nuestra Virgen protectora”, expresó.
Chahla también pidió fortalecer la convivencia, los vínculos entre vecinos y el tejido social de la ciudad.
Durante la misa, el arzobispo Carlos Sánchez puso el foco en el lema de la celebración y llamó a acompañar especialmente a quienes atraviesan situaciones de dolor, pobreza, violencia, adicciones o abandono.
“Tenemos que ser cercanos a cada hermano, especialmente a todo hombre o mujer que sufre”, afirmó.
El arzobispo pidió además “achicar distancias, dialogar, encontrarnos, perdonarnos y acercarnos”.
Sánchez recordó el vínculo histórico de la Virgen de la Merced con Tucumán y con el Ejército del Norte, junto a Manuel Belgrano, durante la Batalla de Tucumán.
También se refirió a la misión de la Iglesia y a la preparación de la comunidad para la próxima visita del papa León a la Argentina.
El arzobispo sostuvo que esa visita deberá servir para fortalecer la fe, la esperanza y la solidaridad entre los argentinos.





