La Policía de Tucumán secuestró siete teléfonos celulares durante una serie de allanamientos realizados este jueves en domicilios de San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo, en el marco de una investigación por robos y arrebatos ocurridos principalmente en las inmediaciones de boliches y lugares de esparcimiento. Los procedimientos fueron impulsados después de varios meses de tareas investigativas que buscaban determinar dónde terminaban los dispositivos sustraídos y si eran posteriormente comercializados.
La investigación estuvo a cargo de personal de la Comisaría Seccional Primera. Según explicó el comisario Alejandro Rodríguez, los efectivos analizaron cámaras de seguridad, realizaron averiguaciones reservadas, revisaron redes sociales, tomaron testimonios y utilizaron herramientas de geolocalización para seguir el recorrido de algunos teléfonos.
Con esos datos, los investigadores lograron identificar distintos domicilios que estarían vinculados con la presunta comercialización de celulares sustraídos. A partir de esa información solicitaron órdenes judiciales y avanzaron con los allanamientos en Capital y Tafí Viejo.
Durante los procedimientos, los agentes encontraron siete teléfonos de distintas marcas, entre ellos varios iPhone y un Samsung. Según la investigación, los dispositivos pertenecerían a víctimas de robos, aunque deberán realizarse las verificaciones correspondientes para establecer su procedencia y vincularlos con cada denuncia.
Las medidas se realizaron con intervención de las Unidades Fiscales de Robos y Hurtos. Hasta el momento no se informó oficialmente sobre personas detenidas como resultado de los allanamientos.
La causa continúa abierta y los investigadores no descartan nuevos procedimientos. El objetivo es determinar quiénes estarían detrás de los robos, cómo llegaban los teléfonos hasta los puntos investigados y si existen otras personas vinculadas con su reventa o comercialización.





