A una semana de su desaparición, más de 100 personas continúan buscando a Raúl Alfredo Moyano, el docente jubilado de 59 años que desapareció el lunes 12 de octubre después de alcanzar la cumbre del cerro Ñuñorco, en Tucumán, y comenzar el descenso. Los rastrillajes se concentran ahora en el sector sureste de la montaña, luego de que una antena ubicada en Los Sarmiento habría captado una señal de su teléfono dos días después de su desaparición. La neblina, las lluvias, el barro y el difícil estado de los senderos complican un operativo que avanza contrarreloj.
El último contacto con Moyano se produjo durante la tarde del lunes, cuando informó a sus familiares que había llegado a la cumbre y se disponía a bajar. Los especialistas estiman que comenzó el descenso cerca de las 17.30, cuando una densa neblina empezó a cubrir el cerro. Además, se cree que no disponía de suficiente tiempo para completar el recorrido antes de que anocheciera y que la batería de su celular estaba por debajo del 40%.
Una de las pistas más importantes apareció el miércoles, cuando técnicos determinaron que una antena habría registrado actividad del teléfono de Moyano. Ese dato permitió reducir el enorme territorio de búsqueda y concentrar los esfuerzos en un abanico que va desde la cumbre hacia la Ruta Provincial 307 y la zona de El Indio, sobre sectores vinculados con la Quebrada de los Sosa.
El clima se convirtió en uno de los principales obstáculos. La escasa visibilidad impidió en distintos momentos utilizar el helicóptero provincial y drones con cámaras térmicas, mientras que quienes recorren el terreno a pie deben avanzar por sectores con barro, pendientes pronunciadas y vegetación cerrada. Los rescatistas incluso señalaron que la neblina dificulta la propagación del sonido, reduciendo la posibilidad de que Moyano pueda escuchar sus llamados.
Ante estas dificultades, especialistas del Grupo CERO, integrantes de Cumbres Andinas, bomberos, baqueanos y otras fuerzas avanzaron con una nueva estrategia. Durante este lunes comenzó a organizarse un campamento base en la zona de la cumbre, que permitirá mantener personal durante varias horas y reducir los tiempos necesarios para llegar a los puntos considerados prioritarios. También se sumaron refuerzos especializados para continuar recorriendo la montaña.
Los investigadores manejan distintas hipótesis, pero ninguna fue confirmada. Una posibilidad es que Moyano se haya desorientado durante el descenso por la neblina y haya terminado en una ladera de difícil acceso. Tampoco se descarta que haya sufrido una lesión que le impida continuar caminando o que, debido a su experiencia en actividades de montaña, haya conseguido improvisar algún tipo de refugio.
La preocupación aumenta porque se trataba de una excursión prevista para una sola jornada y, en principio, Moyano no llevaba carpa ni bolsa de dormir para permanecer varios días en el cerro. Sin embargo, los rescatistas remarcan su experiencia en trekking y mantienen desplegado el operativo. Este lunes, 19 de octubre, la búsqueda continuaba sin resultados y con los equipos concentrados en la zona marcada por la última señal conocida del celular.





